lunes, 23 de marzo de 2015

Maratón de Barcelona - 16 de Marzo 2014



Coincidente con un viaje por trabajo al viejo continente, me inscribí con bastante anticipación a esta carrera, que según la información disponible, es una de las 10 maratones más importantes de Europa. Al menos al revisar la página web del evento con las imágenes de las ediciones anteriores  quedaba claro que el marco de asistentes era muy grande y que la fiesta era total.
Sería mi primera carrera en Europa, algo que hace 5 años atrás no soñaba con hacer.

Como siempre, llegamos con algunos días de anticipación a Barcelona para adaptarnos al cambio de horario, clima y demases, teniendo la precaución de elegir un hotel "B-B-B" que quedara cerca del lugar de salida, o al menos a una distancia "caminable", ya que siempre me ha resultado poco atractivo movilizarme en transporte público cuando participo en carreras de larga distancia. Creo que es por un tema de stress previo a la carrera, que prefiero eliminar con una caminata hasta la zona de largada.

Como es tradicional, el día previo a la carrera viene la rutina de las pastas a media tarde/noche, para posteriormente acostarse temprano y tratar de dormir algo. En este punto coincido con los especialistas, que dicen que la mejor noche, en la que realmente se descansa, debe ser la del viernes (suponiendo que la carrera es el domingo), ya que la noche anterior por lo general los nervios no permiten dormir bien.  Estoy totalmente de acuerdo.

Día de la carrera, levantada de madrugada para desayunar (barras de cereales y leche con chocolate), y caminata de 2 Kms. en una despejada pero fría mañana (a esa hora) hasta la línea de largada.
La Maratón de Barcelona comienza y termina en la Plaza España, con un recorrido que tiene bastantes desniveles  y que pasa cerca de los lugares más importantes de la ciudad (Camp Nou, Pedrera, Iglesia de la Sagrada Familia, Plaza de Las Glorias, Plaza de la Ciudadela, Arco de Triunfo, Plaza Catalunya,   y Mirador de Colón), para retornar a la Plaza España.

La partida de la Maratón es majestuosa, que coincide con lo que he visto en las grandes carreras en que he participado fuera de sudamérica. Hay salidas diferidas por tiempos, que creo eran 4 bloques para los casi 25.000 participantes y, en cada una de ellas, junto con el cañonazo de partida se elevan miles de globos de colores y se liberan palomas blancas.

Ya en plena carrera, disfrutando de la belleza del recorrido en la primera decena de kilómetros y el sol comienza a hacer lo suyo.
Pasada la Iglesia de la Sagrada Famila, en el Km. 16, comienza la subida "de miedo" de la Av. Meridiana que se extiende exactamente hasta el Km. 20. En ese momento comienza un dolor en la planta del pie derecho que me provoca algo de intranquilidad. Recién es la mitad de la carrera y aún no debería tener ninguna molestia física si es que quiero terminar en buenas condiciones.
Afortunadamente el dolor comienza a disminuir en los kilómetros posteriores, así que finalmente resultó ser sólo una falsa alarma.
La gracia de ese tramo del recorrido, entre los kilómetros 18 y 22, es que en la primera parte se sube y en la segunda se baja. pero ambas líneas de competidores no tienen ninguna separación física, por lo que es posible ver  a quienes vienen en sentido contrario y eso le da, a mi juicio, una cuota importante de emoción, en la que es posible compartir los sentimientos de quienes vienen en sentido contrario.
Una cosa parecida sucede entre los kilómetros 26 y 31, aunque es un tramo plano separado por un bandejón central.
Cerca del edificio del Fórum, en el Km. 32, me doy cuenta de que se me cae el número (conocido técnicamente como BiB), cosa muy curiosa que nunca antes me había sucedido, y tengo que devolverme unos metros a recogerlo. Luego de eso me doy cuenta que los extremos que sujetaban el número con los alfileres se habían desgastado al mojarse con todo el sudor y los líquidos a los que habían sido expuestos.

Debo indicar que en este tipo de competencias el número es muy importante. Es un recuerdo, un trofeo de guerra que debe terminar colgado en una pared junto con la medalla de finalista.

Ultimo tramo, entre la Plaza Catalunya, monumento a Colón y la Avenida Paral-lel se hace eterno. Eran los últimos 5 kilómetros y el cuerpo ya no quería más. El calor era mucho y la mayoría de los corredores que iban al lado mío estaban absolutamente desgastados, y no sé si verlos era mejor o peor.

Fin de la Avenida Paral-lel y se ve la línea de meta en la Plaza España.
Cruzo la meta muy cansado, pero feliz.
Terminé sin ningún problema físico mayor, salvo los calambres y dolores musculares de rigor, lo que sumado al hecho de que finalicé en un tiempo digno (siempre hacer un tiempo menor a 4 horas será algo bueno), hicieron de esta maratón una prueba redonda.

No sé si alguna otra vez participaré en esta carrera, aunque ganas no me faltan.
Una maratón de primer nivel totalmente recomendable.


Tiempo: 3 horas, 54 minutos, 4 segundos












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