lunes, 23 de marzo de 2015

Maratón de Rio de Janeiro - 7 de Julio 2013


Domingo 3 de Marzo de 2013, mientras corría como parte de la preparación para la Maratón de Santiago del mes de Abril, sentí un pequeño pinchazo a la altura del tobillo derecho. Al cabo de unos kilómetros comenzó un dolor muy poco alentador que hizo que me detuviera y me tuviera que volver caminando a casa por un tramo de 5 Kilómetros.

El diagnóstico fue fractura de fíbula (peroné) por sobrecarga, cuando quedaba un mes para la carrera.

La recuperación de una lesión de este tipo es lenta y molesta porque, además de requerir al menos entre 6 a 8 semanas de descanso para que el hueso vuelva a regenerarse, en los que obviamente no se pueden practicar deportes de impacto, se siente un dolor permanente al caminar. A diferencia de las fracturas de tibia que sólo  duelen cuando se presiona el tramo fracturado o cuando se corre.

Según los entendidos, una de las mejores maneras de sobrellevar la recuperación de una lesión es poniéndose metas, ambiciosas pero realizables, y es por eso que, en un acto de extrema confianza y como una forma de automotivarme para una pronta recuperación, me inscribí para la Maratón de Rio de Janeiro que se correría en 5 meses más, en Julio.

Dado lo anterior, por los siguientes dos meses tuve sólo entrenamiento de bicicleta estática y a comienzos de Junio comencé con los trotes suaves. Tal y como sucedió  en otras ocasiones, la preparación para la maratón sería prácticamente nula, por lo que mi único objetivo sería terminarla,  y sobretodo disfrutarla.

Ya establecidos con dos días de anticipación en Rio, llegó el ansiado día de la carrera. 05:15AM y ya estaba tomando uno de los buses que llevaría a los corredores al punto de partida, en el sector de Praia Da Macumba.
07:00 AM en punto, en un día en el que el sol ya estaba instalado sin una sola nube, se da la largada a la carrera, con cerca de 20.000 atletas ilusionados por hacerse parte de la historia.
Recorrido espectacular, que en su mayor parte va por la costa, a orillas del mar, pasando por las principales playas de Rio: Recreio Dos Bandeirantes,  Barra da Tijuca, Sao Conrado, Leblon, Ipanema, Copacabana y Botafogo, para terminar en la playa de Flamenco.
Como era un día muy soleado había mucha gente en las playas, pero en su mundo aparte. Mientras los corredores pasábamos por la calle, cada uno a su ritmo, inmersos en sus propios pensamientos y estrategia, algunos de ellos salían a alentar y dar ánimo,  pero la gran mayoría seguía disfrutando de las actividades de la playa. Mundos paralelos en una ciudad espectacular en la que sólo se pasa bien.

El calor era cada vez más molesto y la última parte, cuando ya entramos en Ipanema a la altura del Km. 30 y el sol pegaba fuerte en nuestras cabezas, se me hizo bastante dura.
Sin embargo la estrategia funcionó de maravilla. Mantuve un ritmo constante de 5'56''/Km y la lesión no provocó ningún problema, seguramente ayudado por el analgésico "a la vena" que tomé algunos minutos antes de comenzar.

Ya en la última parte, saliendo de Botafogo rumbo a la meta en Flamenco en el Km. 39, las botellas de agua sólo se utilizaban para vaciarse sobre la cabeza y refrescarse. El cuerpo ya no quería ingerir más líquido. Sólo quería que la carrera terminara.
Ultimos metros, la meta estaba a la vista y apuré un poco el paso junto con mejorar la postura y enderezar la espalda... todo "para la foto".
Al cruzar la meta, la alegría indescriptible que sólo se siente en estas ocasiones, que pocas personas pueden entender, y que se va a mantener por los próximos días, antes de lo cual ya estaba pensando en la preparación para la siguiente carrera: La Maratón de Nueva York.

En resumen, carrera disfrutada al máximo en un ambiente espectacular.
Si o Si la tengo que repetir alguna vez.


 Tiempo: 4 horas, 12 minutos, 13 segundos





 


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