lunes, 23 de marzo de 2015

Maratón de Nueva York - 3 de Noviembre 2013

Luego de la decepción del año anterior, en el que, producto del Huracán Sandy, la organización suspendió la Maratón a sólo 48 horas de su largada y nos dejó a gran parte de los corredores internacionales "atorados" en Nueva York, este año pude tener mi revancha.
Sólo puedo decir que, después de haber vivido esta experiencia, la vida como corredor ya no será la misma.

La organización impecable. Todo funcionando como reloj pero con medidas de seguridad extremas después de los atentados ocurridos en la Maratón de Boston.
La expo era espectacular, muchas marcas y empresas mostrando sus productos, y también mucha gente, pese a lo cual la entrega del kit de competencia fue muy expedita. El único problema eran las enormes colas en las cajas para pagar por algún producto oficial.

Y de la carrera en sí, solo puedo decir que fue una maravilla. Mucha-mucha-mucha gente en, prácticamente, toda la ruta, apoyando y dando ánimo a los participantes.
En mi caso tuve la buena idea de poner una bandera chilena en el pecho, sobre el número, y el aliento espontáneo de los compatriotas a lo largo de la carrera fue increíble. Desde el típico "Viva Chile Mierda" hasta el "Vamos Chileno". La verdad es que fue sobrecogedor.

Cuando uno toma la decisión de participar en una prueba como esta, con tanta anticipación, la verdad no sabe como va a llegar al dia de la carrera. En mi caso fue un año muy malo por las lesiones, así que llegué a la carrera con una preparación prácticamente nula, pero no existía otra posibilidad que "aperrar".

Afortunadamente me sentí muy bien en toda la carrera, mientras el fantasma de la fractura de fíbula comenzaba a desaparecer a medida que iban pasando los kilómetros.

Lamentable (y conscientemente) fuí muy rápido en los primeros 20 kilómetros... dejándome llevar por el apoyo de la gente y de los otros corredores, sabiendo que eso me iba a pasar la cuenta.
Aunque después baje el ritmo, fue inevitable chocar con el muro en el Km. 37... y de ahí en adelante vinieron esos 5 kilómetros eternos en donde, insisto, el grito de la multitud era lo único que impedía detenerse.

Al final crucé la meta en un par de minutos bajo las 4 horas, mucho mejor de lo que hubiera pensado, en la carrera más espectacular en que he participado.

Como anécdota, que pudo haber sido trágica, el bus que nos llevaba a la largada se fue por otro camino (por atrás, por N.Jersey), y cuando llegó a la entrada del puente Verrazano-Narrows, que lleva al punto de partida, como a las 07:30 AM, éste ya estaba cerrado para todo tráfico.
Sólo un milagro permitió que un policia tuviera compasión y nos dejara pasar, cosa que en el 99% de los casos no habría ocurrido, y habría sido un desastre.

Tiempo: 3 horas, 58 minutos, 21 segundos













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